En estos días en torno al 25 de noviembre, conmemoramos el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”, alzando nuestras voces desde la Federación Nacional de Asociaciones de mujeres Gitanas Kamira en memoria de todas las mujeres que han sido víctimas de violencia de género, así como de sus familias, y reafirmando nuestro compromiso inquebrantable por la erradicación de esta lacra social que sigue arrebatando vidas, sueños y derechos.
En contra de las voces negacionistas, defendemos la idea de que la violencia contra las mujeres es una realidad persistente y alarmante, un problema estructural arraigado en nuestra sociedad. Desde el año 2003 que comenzó el registro de datos hasta el 15 de noviembre un total de 1.284 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, de éstas. En lo que va de 2024, 40 mujeres han sido asesinadas, 30 menores han quedado huérfanos por estos feminicidios y la violencia vicaria se ha cobrado la vida de otros 4 menores. Estas cifras, aunque alarmantes, sólo reflejan una parte del problema pues sólo contemplan las víctimas mortales sin contar con un número indeterminado de víctimas que sobreviven a la violencia, ya que muchas de estas mujeres no han denunciado su situación.
La violencia de género es una problemática social que afecta a las mujeres independientemente de su estatus social y económico, etnia, nacionalidad o cualquier otra característica específica. Las mujeres gitanas no somos una excepción y también podemos sufrir violencia de género.
En España, las mujeres gitanas sufrimos una estigmatización mayor debido a que la sociedad mayoritaria tiende a pensar que la cultura gitana es machista. Partiendo de este prejuicio, se invisibiliza la segregación social, el racismo y la violencia de género como problema estructural e impide el reconocimiento de la capacidad que tenemos para actuar frente a esta problemática.
Es el contexto de discriminación múltiple (por ser mujeres, por pertenecer a una minoría étnica, por no haber tenido acceso, en la mayoría de las ocasiones, a una educación de calidad, unido a la situación pobreza en que muchas mujeres gitanas se encuentran) lo que impide el acercamiento de éstas a los servicios y recursos para las mujeres víctimas de violencia de género.
Desde la constitución de nuestra entidad, KAMIRA, en 1999, trabajamos incansablemente para erradicar la violencia de género en todas sus formas. En este día, reafirmamos nuestra lucha por construir una sociedad libre de discriminación y violencia, en la que todas las mujeres, especialmente las mujeres gitanas, puedan ejercer sus derechos plenamente.
Para ello nos comprometemos a:
- Empoderar a las mujeres gitanas a través de programas de formación que las doten de herramientas para identificar, prevenir y superar situaciones de violencia.
- Educar en igualdad, impulsando actividades de sensibilización y formación especialmente dirigidas a las nuevas generaciones, para construir relaciones basadas en el respeto y la corresponsabilidad.
- Exigir recursos efectivos: abogamos por la ampliación y mejora de los sistemas de protección, incluyendo servicios accesibles y adaptados a las realidades de las mujeres gitanas.
- Apoyar el Pacto de Estado contra la violencia de género, demandando su plena implementación y priorizando medidas de prevención.
- Fortalecer alianzas, colaborando con instituciones públicas, entidades sociales y movimientos feministas para garantizar un enfoque integral en la lucha contra la violencia machista.
Por último recordar que el 25 de noviembre no es sólo un día para recordar a las víctimas y posicionarnos ante esta injusticia, sino un recordatorio de que la erradicación de la violencia de género requiere de un esfuerzo diario para avanzar y no permitir retroceso alguno, así como que es responsabilidad de toda la sociedad. Desde Kamira instamos a gobiernos, organizaciones, instituciones, y a todas las ciudadanas y ciudadanos a convertirse en agentes de cambio, promoviendo la igualdad y rechazando cualquier forma de violencia o discriminación.