DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA DE APOYO AL PUEBLO GITANO EN CONMEMORACIÓN DEL “DÍA DEL PUEBLO GITANO ANDALUZ”, 22 DE NOVIEMBRE.

 Las personas gitanas son ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho en Córdoba, en Andalucía, España y la Unión Europea. Poseen rasgos culturales que les son propios y comparten una identidad común, lo cual no resta nada a su ciudadanía, sino que al contrario, supone una riqueza y un valor añadido para la sociedad de la que todos/as formamos parte. Pero pese a los logros conseguidos en España, desde la instauración de la Democracia, en la mejora de las condiciones de vida del Pueblo Gitano, sigue habiendo situaciones que requieren la atención de los poderes públicos y del conjunto de la sociedad para conseguir de una vez por todas que las personas gitanas ejerzan su ciudadanía en igualdad de condiciones que el resto de los y las ciudadanas.

No hay que obviar que la cultura del Pueblo Gitano forma parte del todo que compone la realidad de nuestra sociedad, aportando elementos culturales que son asumidos como propios por la cultura española en el marco de una sociedad plural y diversa. Sin embargo, a pesar de ello a día de hoy persiste la persecución que se inició hace siglos contar el pueblo gitano, reflejada no solo en innumerables comportamientos y actitudes racistas, sino en un rosario de normas anti gitanas que no fueron abolidas hasta la promulgación de nuestra constitución. En cualquier caso, un cambio en las normas y el reconocimiento de los gitanos y gitanas como ciudadanos de pleno derecho no es suficiente para borrar siglos de injusticias y maltrato, aún hoy en día el pueblo gitano sigue padeciendo continuos ataques y provocaciones, por lo que es necesario alcanzar no solo un reconocimiento institucional, sino el necesario y merecido respeto de la sociedad.

El pueblo gitano ha sufrido desde sus primeros pasos, desde que abandona su país de origen, en la región del Punjab al norte de la actual India, un devenir histórico marcado por la discriminación y la persecución y el odio a lo diferente. A lo largo de doce siglos de historia los gitanos y las gitanas de toda Europa, incluida España, se han visto relegados sistemáticamente a un estatus social inferior, tan bajo, que su extinción ha sido contemplada por políticas e iniciativas genocidas bajo el amparo estatal. Un claro ejemplo de ello es el genocidio nazi, que aunque se suele obviar, supuso la muerte de alrededor de 500.000 gitanos y gitanas. No podemos olvidar la gran redada organizada por el Marqués de la Ensenada con la autorización del rey Fernando VI, con la que se intentó exterminar a los gitanos y gitanas y que derivó en la detención de más de 10.000 gitanos y gitanas la noche del 30 de julio de 1749, hecho éste muchas veces olvidado y nunca reflejado en “nuestros” manuales de historia

Además, hemos de tener presente que el Pueblo Gitano, de tradición oral, desde sus orígenes, ha venido adaptándose a diferentes entornos, situaciones y circunstancias, y adoptando a su vez elementos culturales ajenos para impregnarlos de su particular sentido y visión de la vida e incorporarlos a su imaginario. Tampoco no podemos olvidar nunca la influencia y la gran aportación de la cultura gitana en las distintas culturas que conforman la cultura española en general y la andaluza en particular.

El estigma de esta historia que ha durado más de mil años provoca que hoy día, y aun cuando la igualdad de todas y todos como ciudadanos/as aparece reconocida en el artículo 14 de la Constitución española, por ejemplo, nos encontremos aún que una parte de la comunidad gitana no ha logrado superar la desigualdad sufrida por cuestiones de etnia, viviendo actualmente en contextos de marginación y exclusión y privados de sus derechos como ciudadanos, creando un círculo vicioso del que es prácticamente imposible salir sin el apoyo claro y decidido no sólo de los poderes públicos como garantes de sus derechos, sino de toda la sociedad

La exclusión social ha de entenderse como la falta de participación de una parte de la población en la vida social, económica y cultural de sus respectivas sociedades debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades básicas, factores que hacen posible una participación social plena y que a la vez son difíciles de superar. La exclusión social afecta a determinados territorios, especialmente maltratados, que se ven abocados a esta situación por múltiples razones y en los que las personas que los habitan pueden llegar a perder el control de sus propias vidas,retroalimentándose con un sentimiento de impotencia colectiva que acaba por sumirlos en una parálisis que, unida a la falta de cohesión social, determinan la ausencia de las mínimas estructuras sociales que permitan articular procesos de transformación social y personal, de ahí la importancia del apoyo de los poderes públicos y la necesidad de establecer políticas inclusivas especialmente orientadas a los más desfavorecidos/as

Por ello es necesario destacar que tres de cada cuatro personas gitanas sufren exclusión social (cinco veces más que el resto de la población) en España, donde la percepción de la comunidad romaní obedece a prejuicios y estereotipos, que no son otra cosa que creencias, ideas y sentimientos negativos hacia el otro, al diferente y que se arrastran, como queda dicho, desde hace siglos. La incorporación social del Pueblo Gitano debe ir más allá de la asistencia social. Hemos normalizado, por ejemplo, que vivan y estudien en guetos, que tengan 15 años de esperanza de vida menos que el resto de la población, que sean sobrevivientes, que no haya expectativas de futuro para los niños y niñas gitanos y gitanas, entre otras situaciones.

Por todo ello, debemos apoyar a la población gitana andaluza, evitando su globalización como grupo marginal, cuya identidad colectiva se basa más en sus condiciones materiales de vida que en su identidad cultural. Y ese apoyo debe ser integral implantando políticas reales incluyentes y transversales. La política no puede ser legítima y plenamente eficaz si una parte de la población se está quedando al margen. La pobreza no se analiza, la pobreza se combate. Y el antigitanismo no se analiza, se denuncia, como lo que es, un agravio a la sociedad democrática y avanzada y un delito de odio tipificado en la reciente Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación .

En Córdoba, y en concreto, en las zonas de exclusión social (Distrito Sur, Barriada de Palmeras o Moreras) se detecta un alto porcentaje de abandono escolar temprano y por tanto, una mayor apatía por parte de los/as jóvenes que han abandonado sus estudios, con todo lo que ello supone y que deriva en una mayor dificultad de acceder al mercado laboral al no tener ningún tipo de formación académica.   Podemos señalar algunas de las dificultades con las que se encuentran esos ciudadanos y ciudadanas a la hora de acceder al Mercado Laboral. En primer lugar, la propia situación de exclusión social en la que se encuentran. En segundo lugar, la escasa formación académica de la mayoría de los/as jóvenes de estos barrios. En tercer lugar, a pesar de poder tener la experiencia profesional suficiente acreditada, la falta de titulación reglada incrementa las dificultades para el acceso al Mercado Laboral de esta población.

Todo contexto viene evidenciando un presente y futuro complicado para gran parte de la población gitana cordobesa ante el que debemos de actuar por dos motivos; por un lado, asistir a los más necesitados y por otro lado, poner las bases que permitan el cambio de un modelo económico que no hace más que ahondar las diferencias sociales y perpetuar situaciones en las que una importante y creciente parte de nuestra sociedad permanece subsidiada, al margen de cualquier opción real de mejora social y recluida en zonas que se asemejan cada vez más a guetos.

Existe la necesidad de actuar directamente sobre las áreas que presentan importantes carencias en las zonas de exclusión social de Córdoba como son la educación, el empleo y la vivienda a través de acciones que permitan, no solo paliar la situación actual, sino tener una visión de futuro y un cambio de actitud que posibilite articular procesos de transformación tanto personal como social. Además, se debe de tomar como elementos claves para la convivencia dentro de una sociedad heterogénea, la interculturalidad, la comunicación, la solidaridad, la tolerancia y el respeto entre unos y otros, y se hace necesario fomentar el conocimiento y acercar estos valores, en especial, a la población más joven dentro de la sociedad.

Es por esta razón, el movimiento asociativo gitano de la provincia de Córdoba, en concreto, La Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Gitanas KAMIRA, La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas Fakali, La Fundación Secretariado Gitano, la Asociación de Mujeres Gitanas PANYABI, la Asociación de Mujeres Gitanas UPRE ROMNJA, la Asociación Secretariado para el Desarrollo Gitano de Córdoba y la Asociación de estudiantes universitarios ROMA TREQUEJANÓ insta a los poderes públicos y a la sociedad en general a defender y preservar la cultura gitana,darle difusión y mostrarla tal y como es, despojada de elementos nocivos introducidos artificialmente, diferenciándola de otro tipo de manifestaciones que nada tiene que ver con ella y cuyo fin es desacreditarla, reducirla a la marginalidad y diluirla hasta hacerla desaparecer.

Y esto debe ser así, ya que la base de esta discriminación suele encontrarse, casi siempre, en los estereotipos. Cuando esa valoración negativa se realiza sobre un grupo en base a dicho estereotipo, el resultado es el prejuicio; cuando ese prejuicio lleva a una persona a actuar de un modo determinado respecto al grupo o individuo prejuzgado, el resultado es la intolerancia, como comportamiento que invita a negar la dignidad y los derechos del prójimo, consagrando como valor superior, no a la persona con sus propias y diversas identidades, sino a la identidad propia, enfrentada a la de los demás. La naturaleza de estos delitos de odio es de tal gravedad, que una sociedad civilizada y democrática no puede convivir, pasivamente con este tipo de conductas, mirando a otro lado.

Desde el Ayuntamiento de Córdoba, como no puede ser de otro modo, siempre hemos compartido las justas reivindicaciones del Pueblo Gitano para avanzar en la lucha por la igualdad de esta minoría política y cultural que ha sido capaz de mantener su identidad gitana y española. Apostamos por la promoción integral en todos los niveles social, humano y cultural del Pueblo Gitano y por la lucha contra la discriminación, la segregación y el antigitanismo fomentando a su vez el conocimiento y reconocimiento de la cultura gitana y su contribución a la fisonomía y carácter de España.

Por lo tanto este Ayuntamiento,

RATIFICA esta declaración institucional presentada por el movimiento asociativo gitano de la localidad de Córdoba así como el espíritu de reivindicación con el que ha sido alumbrada y los compromisos recogidos a continuación:

  • Impulsar periódicamente actuaciones para fomentar el conocimiento sobre la riqueza y heterogeneidad de la cultura gitana con el fin de proyectar y transmitir una imagen positiva, real y libre de prejuicios y de estereotipos acerca del Pueblo
  • Promover la erradicación de actitudes sociales discriminatorias contra el Pueblo Gitano, especialmente contra las mujeres gitanas, como víctimas de la múltiple discriminación que en muchas ocasiones
  • Fomentar el conocimiento de la historia del Pueblo Gitano, dar visibilidad a sus rasgos de identidad y poner de manifiesto las aportaciones que ha realizado el Pueblo Gitano a lo largo de su historia a la sociedad española en general;
  • Izar/extender la bandera del Pueblo Gitano en la fachada del Ayto. Córdoba y/o otras zonas públicas de Córdoba, en conmemoración de las efemérides del calendario del Pueblo Gitano tales como el 22 de noviembre, Día del Pueblo Gitano Andaluz, el día 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano o el 2 de agosto, Día del genocidio gitano o
  • Estimular y facilitar que la Comunidad Gitana utilice los dispositivos y recursos existentes para responder a sus necesidades, con especial atención a las zonas desfavorecidas de la provincia de Córdoba y donde existe elevada concentración de Población
  • Respaldar las correspondientes denuncias por delitos de odio y de todas aquellas situaciones en las que tengamos conocimiento de la existencia de una clara situación de discriminación llevada a cabo en nuestra localidad hacia la población gitana residente en
  • Implementar dentro nuestras competencias programas de inserción socio laboral y para el éxito educativo de los niños/as y jóvenes gitanos y gitanas, apoyando la mediación entre las familias y la escuela, contando en la medida de lo posible con profesionales gitanas y gitanos para promover la convivencia y prevenir la segregación del alumnado gitano en el Sistema Educativo Público Andaluz, proyectando una imagen plural, diversa y multiétnica de la comunidad educativa\la andaluza, favoreciendo en todo momento la igualdad real de oportunidades, algo que no depende de los jóvenes gitanos y gitanas sino del sistema social y político al que están sometidos pero para el que ellos y ellas no
  • Promover campañas informativas y de sensibilización para generar el cambio de tendencia a medio plazo en los estados de opinión generalizados sobre la convivencia con personas gitanas, que promuevan valores como la riqueza intercultural, la diversidad, rompiendo los estereotipos falsos que recaen sobre la cultura romaní, para así acabar con los hacinamientos poblacionales y definitiva poner en marcha medidas que promuevan la igualdad de trato y la no discriminación de la población gitana

Asimismo, incluiremos contenidos transversales en los que se tenga en cuenta a ciudadanos, familias y organizaciones gitanas en otras fechas no específicas pero que también son de destacada relevancia para lograr la igualdad verdadera del pueblo gitano, como el 28 de febrero, Día de Andalucía; el 1 de marzo, Día de la cero discriminación; el 8 de marzo, Día internacional de las Mujeres; 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial; el 7 de abril, Día de la Salud; el 29 de abril, Día de la Solidaridad y Cooperación entre generaciones; 1 de mayo, Día del Trabajo; 21 de mayo, Día de la Diversidad cultural; 12 de agosto, Día de la juventud; 1 de octubre, Día de las Personas mayores; 17 de octubre, Día para la erradicación de la pobreza; 16 de noviembre, Día del flamenco y Día de la tolerancia; el 20 de noviembre, Día del Niño; el 25 de noviembre, Día contra la violencia de género; 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, entre otras.

En Córdoba, a 22 de noviembre de 2022