Una gitana almeriense será beatificada

Emilia Fernández Rodríguez, “La Canastera”, gitana de Tíjola (Almería) fallecida como consecuencia de la falta de atención de que fue objeto mientras estuvo injustamente encarcelada en Almería durante la Guerra Civil española, será beatificada. El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha informado de que el Papa Francisco ha mandado promulgar el Decreto de martirio de los Mártires de Almería. Con este paso, una vez publicado el Decreto, se preparará la celebración de la beatificación.

Emilia nació el 13 de abril de 1914 en Tíjola, provincia de Almería y, en concreto, en la calle Bodeguica, número 4. Eran sus padres Juan José Fernández y Pilar Rodríguez Rodríguez. Emilia fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Santa María y se le impusieron los nombres de Emilia, Gregoria y Margarita. Vivía en una casa-cueva, en la parte alta de la ciudad y colaboraba con la familia fabricando cestos de mimbre (de ahí el sobrenombre de “La canastera”).

Al estallar la Guerra Civil la vida de aquellos gitanos no debió sufrir más alteración que la propia de las circunstancias. No huyeron, sino que continuaron viviendo donde lo habían estado haciendo. En 1938 contrae matrimonio, al estilo gitano, con Juan Cortés Cuando se produjo el inicio de la Guerra Civil (y el desarrollo de la misma) bien podemos decir que estos gitanos almerienses no alcanzaban a comprender qué había iniciado la misma ni las razones de que siguiera. Fue cuando Juan José, el marido de Emilia, se negó a ir a la guerra.

Juan Cortés no tenía intención alguna de entrar a formar parte de ningún bando de los que luchaban Y para evitar tener que ir a combatir, Juan Cortés se hizo el ciego. Cuando se presentaron en su casa para reclutarlo creyeron que no era apto. Y entonces no se incorporó al ejército. Pero al cabo de un tiempo unos inspectores se presentaron en su casa y se dieron cuenta de que Juan Cortés veía perfectamente. Así que lo detuvieron junto con su esposa Emilia.

El 9 de julio de 1938 se celebró el juicio en el que se la condenó a seis años de cárcel.  Emilia estaba embarazada y las mujeres que estaban con ella la ayudaron todo lo que pudieron. Emilia fue encerrada junto a su catequista en una celda de aislamiento. El invierno estaba haciendo estragos en Emilia. Y por mucha clemencia que solicitó al Gobernador Civil no le fue concedida ninguna.El 12 de enero de 1939 llega el momento del parto y, ayudada por algunas compañeras de cautiverio, pudo dar a la luz, el día 13 a las 2 de la madrugada, a una niña a la que bautizaron el mismo día a las 5 de la tarde y pusieron el nombre de Ángeles. Emilia se encontraba muy mal. Físicamente estaba en las últimas. Por eso el 24 de enero se le vuelve a comunicar al Gobernador Civil que sería necesario que ejerciera la “gracia” y la liberara de prisión. El Gobernador no respondió.

Y fue el 25 de enero de aquel año de 1939 ―apenas unos meses antes de que terminara la Guerra Civil― cuando la volvieron a llevar al hospital donde falleció el 25 de enero de 1939, a los 23 años. El certificado médico dice que murió como consecuencia de una “infección puerperal añadido a un cuadro de bronconeumonía”.