
De auténtica trapacería se puede denominar la modificación introducida en el término Gitano por la RAE.
Es difícil explicar la sensación de impotencia y decepción que provoca en los gitanos y gitanas de este país la nueva acepción de Gitano que incluye la RAE en su 23ª edición, al sustituir la 4ª acepción de Gitano, “que estafa u obra con engaño” por Trapacero, de trapaza “artificio engañoso e ilícito con que se perjudica y defrauda a alguien en alguna compra, venta o engaño”.
Pues bien, parece que los realmente perjudicados y defraudados somos los gitanos y gitanas españoles con la trapacería de la RAE.
La falta de criterio de la RAE al modificar el término gitano, no solo ignora la recomendación hecha por la Defensora del Pueblo, que solicitó la revisión y modificación de la acepción 4ª, por considerar discriminatorio “ la imputación a un colectivo de personas, por el mero hecho de su pertenencia al mismo, de una conducta negativa, en concreto de engaño”, sino que además refuerza y alimenta el discurso racista y discriminatorio contra los gitanos.
Desde la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas Kamira, lamentamos la pérdida de esta oportunidad para hacer una modificación adecuada a la verdadera realidad de los gitanos y gitanas españoles, pues no deja de ser curioso que, en los tiempos que corren, alguien tenga la ocurrencia de definir con el término trapacero a los gitanos.