
Hoy, 8 de marzo, la Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Gitanas Kamira alza su voz junto a las mujeres de todo el mundo para reafirmar nuestro compromiso con una igualdad real, efectiva y sin exclusiones.
Tras la conmemoración de los seis siglos de presencia del Pueblo Gitano en España, recordamos que el reconocimiento histórico debe traducirse en derechos y en transformaciones estructurales. La memoria y el reconocimiento simbólico es imprescindible, pero no suficiente si no mejora las condiciones de vida presentes y futuras.
Las mujeres gitanas llevamos décadas organizándonos en asociaciones y redes propias, generando pensamiento, propuestas y acción colectiva. Nuestra participación en la vida social y política no es reciente ni circunstancial: forma parte de una trayectoria sostenida de compromiso con la igualdad y la justicia social.
Nuestra realidad está atravesada por múltiples ejes de desigualdad. El género no actúa de forma aislada: se entrecruza con el antigitanismo, con la posición socioeconómica, con el territorio y con la edad, produciendo formas específicas de exclusión. Por ello, la igualdad no puede abordarse desde marcos homogéneos que invisibilicen estas intersecciones. Un feminismo verdaderamente inclusivo debe reconocer la diversidad de experiencias, sin borrar a quienes enfrentan desigualdades estructurales más complejas.
La segregación educativa continúa condicionando el presente y el futuro de las niñas y jóvenes gitanas. Las barreras en el acceso al empleo digno limitan la autonomía económica de muchas mujeres gitanas. Las dificultades para acceder a una vivienda adecuada y la persistencia de prácticas discriminatorias en distintos ámbitos institucionales siguen reproduciendo desigualdad. Estas realidades exigen políticas públicas sostenidas, evaluables, dotadas de recursos suficientes y pensadas junto a las mujeres gitanas.
El futuro de nuestras niñas y jóvenes debe construirse desde expectativas altas y oportunidades reales. Tienen derecho a una educación de calidad y a desarrollar su proyecto de vida sin que su origen determine sus posibilidades.
En este contexto, no podemos obviar que los casos de violencia machista, abusos y agresiones sexuales continúan produciéndose con una frecuencia alarmante, tanto a nivel nacional como internacional. El machismo sigue operando como una estructura de poder que limita libertades y pone en riesgo la vida y la integridad de las mujeres. Condenamos de manera rotunda todas las formas de violencia contra las mujeres y exigimos respuestas institucionales firmes, sostenidas y dotadas de recursos suficientes. En nuestro caso, valoramos que el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género reconozca la especificidad de las mujeres gitanas; este avance debe traducirse en medidas concretas, financiación adecuada y formación especializada, incorporando de manera efectiva el enfoque interseccional en el diseño y aplicación de las políticas públicas.
En este 8 de marzo reivindicamos:
- La erradicación de la segregación educativa y la garantía de igualdad de oportunidades.
- El acceso efectivo al empleo digno y a la autonomía económica.
- El derecho real a una vivienda adecuada y a servicios públicos libres de discriminación.
- Políticas públicas que combatan el antigitanismo desde una perspectiva de género.
- La participación activa y vinculante de las mujeres gitanas en los espacios de decisión.
Como federación estatal que representa a asociaciones de mujeres gitanas en todo el territorio español, reiteramos nuestra disposición a colaborar con las administraciones públicas y con el movimiento feminista para avanzar hacia una igualdad que reconozca la diversidad y afronte las desigualdades estructurales en toda su complejidad.
Porque sin mujeres gitanas no hay igualdad real y efectiva.
Opre Romnia.