El 22 de noviembre es el Día del Pueblo Gitano Andaluz, felicidades a todas y todos los gitanos andaluces en una fecha en la que celebramos, rememoramos y reivindicamos.

Celebramos, como no puede ser de otra manera, la fecha (primera documentada) de nuestra llegada a esta bendita tierra, que nos acogió y de la que formamos parte inseparable. No se puede concebir ya Andalucía sin las gitanas y los gitanos, formamos parte de sus ciudades, de sus pueblos, de su cultura de su arte y en definitiva de sus entrañas,  le pese a quien le pese.

También rememoramos hoy nuestra trayectoria en esta tierra, desde aquella acogida inicial llena de generosidad y libertad, pasando por una larga y penosa travesía que supuso el interminable rosario de pragmáticas y leyes antigitanas, que pretendían exterminarnos como pueblo, hasta llegar a la constitución de 1978, que vino a suponer lo que creíamos la luz al final del túnel. Túnel en el que aún por desgracia continúa una importante parte de las gitanas y gitanos españoles. Eso sí, de pleno derecho nominal.

Y reivindicamos. Reivindicamos nuestro lugar en la sociedad, el reconocimiento y puesta en práctica de todos los derechos que, como ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho, vienen recogidos en nuestra Carta Magna y que a día de hoy desgraciadamente no pueden ejercer muchas ciudadanas y ciudadanos gitanos, víctimas aun hoy, de la crueldad del racismo en todas y cada una de sus formas y manifestaciones.

Además, este año la reivindicación ha de ser aun más especial si cabe. No podemos olvidar que la crueldad de la crisis provocada por la actual pandemia provocada por la COVID 19, que ha afectado a toda la sociedad, se ha cebado particularmente a sus capas más desfavorecidas, entre las que desgraciadamente hay un importante porcentaje de las gitanas y gitanos.

Porque si bien es cierto que el virus no distingue entre ricos y pobres, también lo es que no a todas las personas afecta de igual manera la situación creada, que las injusticias sociales provocan que haya ciudadanas y ciudadanos con los que esta pandemia se ensaña especialmente y que necesitan por tanto una especial atención y un esfuerzo extra por parte del resto de la sociedad.

Y es aquí donde ha aparecido una de las señas de identidad del pueblo gitano: la solidaridad. Solidaridad que se ha manifestado generosamente de múltiples formas: ayudando a los ancianos y desvalidos, atendiendo las peticiones de las familias, participando activamente en campañas de recogida y reparto de alimentos, apoyando a las niñas y niños, que sin medios han continuado esforzándose por continuar avanzando en sus estudios… En definitiva en todo aquello que ha sido necesario, imprescindible, y todo ello sin pensar en ningún momento si las personas con las que se han volcado son o no gitanas.

Por eso, este año, además de reivindicar nuestro sitio en la sociedad, queremos poner de manifiesto y en valor nuestra solidaridad sin límites con todos los colectivos más desfavorecidos y con todas las personas que, de una u otra forma han sufrido los estragos de esta pandemia. Para ellos hemos estado y seguiremos estado aquí, con ellos seguiremos luchando para construir un mundo más justo e igualitario.